Si llevas meses (o años) aplicando cremas de farmacia religiosamente, mañana y noche, y la uña sigue amarilla, gruesa y quebradiza... no es tu culpa. Es la crema.
El hongo que infecta las uñas no vive en la superficie. Vive debajo de la uña, protegido por una capa dura de queratina que funciona como un escudo impenetrable. Las cremas gruesas, por su propia consistencia espesa, se quedan sentadas encima de ese escudo. No lo atraviesan. Se embarran en los calcetines, se secan en la superficie, y después de meses de aplicación diaria, el hongo sigue ahí abajo, intacto y creciendo.
El Lápiz Antifúngico funciona con una fórmula líquida de rápida absorción que tiene la capacidad molecular de filtrarse a través de la barrera de queratina, llegando directamente al lecho ungueal donde se aloja la colonia del hongo. No es una crema mejorada. Es un sistema de entrega completamente diferente que resuelve el problema de penetración que hizo fallar todo lo que probaste antes.
Olvídate de tratamientos interminables que solo actúan en la superficie. Este lápiz lleva la solución exactamente donde necesita estar.